La experiencia internacional demuestra que desarraigar en determinados momentos a un niño o niña de su entorno puede tener consecuencias muy negativas. Por ello, hay que valorar en cada caso cuál es la mejor opción.
En este sentido, cabe subrayar que el acogimiento de menores no acompañados, independientemente de su procedencia, debe realizarse a través de la Subdirección de Familia y Menores del Departamento de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, siguiendo un procedimiento regulado por el que se aseguran los derechos y necesidades de la o el menor. Para que un acogimiento sea legal y atienda al interés superior del menor, deben darse una serie de requisitos, tales como que el niño o la niña esté en situación de desamparo confirmada, que la mejor decisión para ese menor sea buscarle una familia de acogida en otro país y que estas familias de acogida sean idóneas, para lo cual tienen que pasar por una serie de trámites establecidos por el Gobierno de Navarra para su acreditación.
“Es comprensible que, ante estas situaciones de crisis humanitaria, la ciudadanía quiera pensar en soluciones rápidas que protejan lo más posible a los menores afectados por el conflicto, pero separarlos de sus familias no es una solución sino un trauma añadido”, ha señalado la consejera de Derechos Sociales, Mª Carmen Maeztu, quien apuesta por encontrar “soluciones estables y duraderas y que realmente velen por los intereses de estos niños y niñas”.
Por su parte, Maider Gabilondo, coordinadora de UNICEF Comité de Navarra, ha destacado: “Quiero poner en valor la sensibilidad de todas aquellas personas que quieren ayudar a los niños y niñas víctimas de esta crisis en Ucrania, pero este impulso de ayudar no puede llevar a vulnerar o poner en riesgo la protección de los derechos de esos niños y niñas, y para garantizar esta protección existen unos procedimientos”.
Fuente: Gobierno de Navarra



