El mundo actual se caracteriza por una complejidad creciente, marcada por la superposición de crisis interconectadas: no solo las guerras, sino también la emergencia climática, la pérdida de biodiversidad, el retroceso en los derechos humanos y el auge de discursos populistas y militaristas que actúan de forma violenta ante situaciones profundamente complejas, a lo que se suma una preocupante debilidad de la cooperación internacional como herramienta colectiva para afrontarlos.
A esto se añaden los datos que nos llegan estos días del Informe de Oxfam Intermón alertando del récord histórico de la riqueza de los milmillonarios, que triplica su crecimiento. Porque cuando una minoría concentra riqueza sin límites, también concentra influencia política. Eso permite condicionar decisiones públicas, debilita la democracia y dificulta la puesta en marcha de políticas que reducen la desigualdad.
Estamos, en definitiva, en un mundo más incierto, más violento y menos dispuesto a cooperar, donde la ciudadanía tiene un papel crucial para no caer en la indiferencia. Hablar, organizarse, presionar a gobiernos y rechazar discursos simplistas es clave para defender la vida y la paz. La parálisis y el miedo solo favorecen a quienes alimentan la violencia.
En Navarra, muchas de estas crisis se sienten y se afrontan desde lo cercano, a través del trabajo constante de las organizaciones de cooperación y del compromiso institucional y ciudadano.
Y muchas de estas crisis tienen su reflejo en los proyectos que las ONGD navarras desarrollan en más de medio centenar de países. Cada intervención es una respuesta concreta a un mundo en tensión, donde crecen las necesidades humanitarias mientras no siempre lo hace el compromiso internacional. Pero también es una prueba de que, desde cualquier territorio, se puede actuar frente a problemas inmensos: educando para una ciudadanía global, sensibilizando sobre las desigualdades, protegiendo vidas a través de la acción humanitaria y construyendo redes de solidaridad que alcanzan a millones de personas.
Así, Navarra no es ajena al mundo en crisis, sino parte activa de la respuesta colectiva que exige este tiempo.
ALGUNOS DATOS
En Navarra, como en la mayoría de las comunidades autónomas, la política de cooperación para el desarrollo se articula principalmente a través de las ONGD. La Coordinadora está formada por 48 organizaciones que, en 2025, han trabajado en 56 países y han desarrollado 115 proyectos de cooperación.
Durante este año, la presencia ha sido especialmente significativa en Centroamérica (Guatemala y El Salvador), Sudamérica (Perú y Bolivia), Asia (Palestina e India) y África (República Democrática del Congo, Mozambique, campamentos saharauis y Senegal). Sin embargo, la cooperación no se limita al trabajo en el Sur global: una parte esencial se centra en impulsar cambios reales en los países enriquecidos. Estos cambios pasan por revisar nuestros hábitos, valores y formas de relacionarnos con el resto del planeta, y se promueven a través de la educación para una ciudadanía global y la sensibilización social. En este ámbito, las ONGD han desarrollado 58 proyectos
La Acción Humanitaria tiene como objetivo proteger y salvar vidas, aliviar el sufrimiento, cubrir las necesidades más urgentes y defender los derechos de las personas afectadas por crisis y emergencias. En este contexto, el Gobierno de Navarra ha consolidado su apoyo a acciones de ayuda humanitaria a través de organismos de Naciones Unidas como UNICEF, UNRWA y ACNUR. Además, las ONGD navarras han impulsado 3 proyectos específicos de Ayuda Humanitaria.
Todo este esfuerzo ha llegado a más de UN MILLON Y MEDIO DE PERSONAS de manera directa. Esto es posible gracias a la implicación del Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Pamplona y numerosas entidades locales, ya sea a través del Fondo de la Federación Navarra de Municipios y Concejos —en el que participaron más de 120 entidades locales en 2025— o mediante ayuntamientos que cuentan con convocatorias propias.
A este compromiso institucional se suma el apoyo de la ciudadanía al marcar la opción de Fines Sociales en la Declaración de la Renta, así como el de las empresas que apuestan por los “Fines de Interés Social” en el impuesto de sociedades, ya que estas aportaciones permiten dar continuidad y estabilidad a este trabajo colectivo.
DESAFIOS 2026: En 2026, Navarra afronta el reto de reforzar y blindar los derechos humanos, y en consecuencia debe disponer de una política de cooperación internacional fuerte, poniendo en valor el trabajo de las ONGD y todos los agentes implicados. Es necesaria la construcción de un IV Plan Director Navarro con compromisos presupuestarios estables y suficientes para el desarrollo de una política pública comprometida con la igualdad, el cambio climático y las personas. Es fundamental reforzar las políticas de cooperación de nuestros pueblos y mejorarlas, poniendo el foco este año en la aprobación del nuevo plan director del Ayuntamiento de Pamplona.
Hoy más que nunca, #EsHoraDeCooperar #ElkarlanerakoOrduaDa.
Publicado en Diario de Noticias



