En los últimos años, la Unión Europea ha impulsado un ambicioso marco de finanzas sostenibles con un objetivo claro: orientar el dinero hacia actividades que contribuyan a la transición ecológica y social. Reglamentos, taxonomías y nuevas obligaciones de transparencia han tratado de poner orden en un mercado donde, a veces, lo “sostenible” ha sido más una etiqueta que una realidad verificable.
La Comisión Europea presentó en noviembre de 2025 su propuesta de revisión del Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR), y actualmente el texto se encuentra en fase de debate entre las instituciones europeas (Parlamento y Consejo), donde se negocia la versión final de la norma. En este contexto, FEBEA junto a France Activa, entidad miembro de la federación, hacen un llamamiento a los responsables políticos de la UE: lograr un equilibrio entre la sostenibilidad ambiental y la social es clave para construir un sistema financiero que realmente apoye a la economía social europea y dirija el capital hacia donde pueda generar el mayor impacto positivo.
Sostenibilidad: mucho más que medio ambiente
Cuando hablamos de sostenibilidad, solemos pensar en cambio climático, emisiones o transición energética. Pero la sostenibilidad, en su concepción más completa, integra otros pilares. La visión amplia de sostenibilidad nace con el concepto de desarrollo sostenible, formulado en el informe de Comisión Brundtland (1987), conocido como Our Common Future, de Naciones Unidas. Este documento definía el desarrollo sostenible como aquel que “satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones”, incorporando desde su origen una visión que va más allá de lo puramente ambiental. A partir de los años 90 y 2000 (Cumbre de Río, agendas internacionales), se consolida la idea de que la sostenibilidad tiene tres dimensiones interdependientes: la ambiental, la social y la económica (que luego evoluciona hacia gobernanza en el marco ESG). Por tanto, esta concepción no es nueva ni marginal. Forma parte del propio marco internacional de desarrollo sostenible impulsado por Naciones Unidas y está integrada en el enfoque ESG que guía la regulación financiera europea.
Fuente: Valorsocial



